Tuesday, June 24, 2014

Cecilia Bustos - Julio Balloffet




Sebastian Billordo - Nahuel Billone








Julian Veca - Gaston Mancuso



Luis Boyer - Agostina Briguenti


















“La percepción de la ciudad se realiza a través de su carácter y que las imágenes de que de ella se generan expresan el contenido afectivo de la ciudad”

El estudio del entorno nos permitió confirmar la variabilidad de usuarios, edades, usos y recorridos que se realizan en la plaza conjuntamente con el barrio que la contiene. La plaza Castelli es una pieza dentro de un sistema mayor dirigido hacia la plaza central. La plaza Castelli es un punto de encuentro social a escala barrial, es periférica y es un punto de encuentro direccionado, esto  determino la posición del punto más alto que funcionará como referencia visual distante. Dentro de la dialéctica platense los elementos elevados son frecuentes para señalar puntos referentes y de importancia. Es más fácil interpretar intervenciones en lenguaje conocido.
El sistema conectivo de espacios públicos de la ciudad se intensifico continuando elementos faltantes para vincularlos (dársenas).
La plaza Castelli es un elemento periférico dentro del trazado original, pero el uso real de la zona excede lo delimitado por él. Generando pasos coincidentes con las avenidas ortogonales se agilizan las conexiones de la periferia con el eje institucional y el centro de la ciudad.La avenida 25 continúa hasta un parque proyectado, aprovechando un vacío en la trama, respetando las proporciones de otros parques de la ciudad.
Una presencia importante dentro del contexto de la plaza es la institución religiosa, previendo el crecimiento demográfico y la necesidad de una dependencia administrativa se diseñó un espacio integrado a la plaza y abierto a la comunidad. La proyección de la plaza prioriza la curiosidad y la inventiva del usuario permitiendo que cada uno con sus necesidades y posibilidades determine el uso de los espacios flexibles.


Kevin Linch  en el libro “Imagen de la Ciudad” escribió sobre la sensación de pertenencia y el reconocimiento espacial que transportan a los usuarios a un lugar conocido. Nos es necesario encontrarse en el punto de llegada par sentirse en él, la presencia de elementos que lo recuerden permiten una conexión emocional por adelantado en el camino. Estos elementos ubicados en las vías de acceso  más frecuentes, con colores, texturas y morfologías reconocibles asociadas a las intervenciones internas de la plaza extienden la sensación de estar en ella.

En el entorno de la plaza las manzanas que enmarcan la procesión a la Plaza Brandsen modifican el sistema de vinculación entre solares, generando un espacio de encuentro a menor escala. Este espacio peatonal y de acceso público prioriza la vegetación y el intercambio. La altura de los volúmenes aumenta alejándose de las plazas permitiendo la mayor cantidad de visuales hacia ellas.

Ana Laura Cuevas

Proporciones que se replican con distintas direccionalidades atraídas por un foco que al mismo tiempo es contrapunto de otras. Esa relación es la que nos importa, ese fluir y la vinculación entre pequeños focos contenidos por barrio y el gran foco contenido por ciudad.
Así como la ciudad de La Plata tiene una Plaza Moreno el barrio tiene la plaza Castelli.
Si imaginamos a las calles y a la plaza como dos ejes, el primero el horizontal nos remiten a un punto de origen y otro de destino que  sería lo dinámico, impersonal,  direccional y con velocidad, en cambio la plaza es la expresión del espacio conformado alrededor de un eje vertical propio de ella es la estática, la pertenencia, la permanencia. 
Definidas por los muros de la arquitectura la calle se convierte en el espacio para sumarse al movimiento, las plazas en cambio constituyen lugares para permanecer y participar.
Es esa vinculación espacial plaza-vías-terreno lo que vale.

La desmaterialización de la Línea Oficial y como el vacío que viene del foco con ayuda de la dinamia de las calles se incorpora en lo construido y desdibuja ese limite.
Lo inmaterial no se contiene hasta que se encuentra con la masa, genera estadios de transición y pasa o se queda.
Esa transición es que va a quedar como grises entre el afuera y el adentro, lo publico y lo privado, instancias intermedias que terminaran por conformar ese espacio único que invita a conocer al edificio recorrible por los vecinos con la velocidad y el impacto que traen sus calles.








Federico Graiño - Nicolas Colantonio


Romina Moncloba - Sergio Robbiano





Sunday, June 22, 2014

Paisaje urbano e identidad

El trabajo que nos convoca se coloca en el espacio de transición entre el paisaje, el arte y el urbanismo, como fundamentos para pensar una ciudad sostenible y sana en todos los aspectos de la vida urbana. (culturales, energéticos).
Seguimos profundizando en la propia propuesta como un todo. Abordando en este caso en profundidad las posibilidades del universo complejo del espacio del parque.
Fundamental entenderlo en todas sus diferentes variables: memoria colectiva, escalas y ámbitos de uso, escalas vegetales, crecimiento, régimen estacional, densidades, grados y posibilidades de absorción, porosidades, color, textura, forma, etc. es decir que lo entenderemos como materia, con sus diferentes cualidades- propiedades y en términos paisajísticos.

Además, reflexionamos sobre la incidencia solar en términos de luminosidad, energéticos, vitales;  y los criterios a partir de los cuales cada propuesta se articula con relación al tema.
Por último, y no menos importante, exploraremos las posibilidades que el proyecto por su envergadura brinda (escala, dimensiones y cualidades del parque en su entorno inmediato) como una oportunidad única, como recurso disponible, para el escurrimiento de las aguas, siendo este un tema acuciante y presente en la memoria colectiva de la ciudad.

La idea fundamental del trabajo, como ya explicamos es que el abordaje de cada uno de estos tópicos se realice desde una visión amplia y conceptual, y no con una mirada tecnicista o cosmética. En ese sentido es fundamental que tengan en claro los conceptos fundantes de cada una de sus propuestas, ya que siempre bajo estas reflexiones se tomarán las decisiones sobre los demás argumentos.

Como complemento de lo discutido en el taller durante el esquicio,  les acercamos algunos proyectos que pueden servir para tomar contacto con la inmensidad de recuersos que el proyecto tiene a su disposición.

Martha Schwartz, es paisajista de numerosos emprendimientos urbanísticos. Sus proyectos combinan el land art, con los matices históricos y los materiales inusuales.
























Parques concebidos como grandes jardines públicos de gran fuerza visual y plenitud absoluta de elementos preexistentes, junto con las imágenes nuevas, son temas centrales y recurrentes en su obra. El espacio de sus propuestas se compone de bandas de hierba, árboles, asfalto, y caminos de grava, el agua aparece entre las vías haciendo referencia a relaciones históricas de la ciudad. Sus caminos de arena ondulados anulan el aspecto lineal y animan a los peatones a usar un nuevo sendero.












































Recuerda a ciertos recursos conceptuales del  arquitecto chileno Smiljan Radic y a su idea de la Doble polaridad o juegos de contrarios: donde objetos frágiles versus materiales nítidos, se combinan y donde lo primitivo y lo contemporáneo, lo difuso y lo nítido, conviven.

Radic afirma: “mi obra se mueve entre dos modos de hacer; un modo de hacer difuso y otro de extrema nitidez.
El modo de hacer difuso al que hace referencia surge de la acumulación de la des-simplificación, mediante la cual la función de cada objeto se desdibuja y la obra se plantea como un “artefacto frágil” resultante de la yuxtaposición de elementos, propio de un método artesanal.
La extrema nitidez tiene que ver con la forma en que utiliza los materiales explotando sus cualidades tanto tectónicas como estéticas e incluso reincorporando materiales que la modernidad dejó de lado.
Lo contemporáneo aparece en la disposición de las plantas, la fluidez de los espacios; el uso de las transparencias y en los materiales industrializados.
























Acumular, atiborrar y “des-simplificar”: concepto que surge de la idea de “ciudad difusa” colapsada por la suma.
Para entender mejor el concepto de “Ciudad difusa” explica: “por ejemplo las ciudades en las que habitamos hoy en América Latina fueron diseñadas  con un imaginario de nitidez, pero la acumulación, el amontonamiento y la precariedad las transformaron en urbes difusas, muy diferentes a las europeas. 
La elección y utilización de los materiales no responde a una cuestión tectónica o funcional exclusivamente, sino que reconoce en ellos un potencial, una energía, una carga cultural simbólica reconocible de forma intuitiva, proyectando en éstos sensaciones y apreciaciones subjetivas.
Esto puede relacionarse, como explica Radic con el valor cultural de los materiales y los recursos.
Radic reconoce las fuerzas místicas de los materiales, destacándolos, de manera que cumplen un rol fundamental en sus obras. La piedra nos remite a la naturaleza, a lo permanente, al interior de la cueva, al jardín y la montaña, algo inmóvil que siempre estuvo ahí y estará por siempre. La madera nos recuerda la vida, lo efímero. Nace, muere, se desvanece y da lugar nuevamente a vida. El hormigón es artificial, urbano e industrial, y se relaciona con la cultura moderna.
A través de la superposición y yuxtaposición de estos materiales, Radic, manipula no sólo el espacio, sino también nuestro imaginario.    

Por último, imposible hablar de paisaje e identidad, sin mencionar la inmensa obra del Roberto Burle Marx, artista innovador y diseñador brasileño.
Desarrolló sus ideas sobre el uso de plantas nativas generando sus propias plantaciones de especies recogidas durante expediciones a las selvas y sabanas, y donde experimentó con las asociaciones de plantas y diseños para el resto de su vida. Sus parques y jardines fueron parte del paisaje de la arquitectura moderna de su país, como parte de la idea de arte total.

























Wednesday, June 11, 2014

Reflexiones sobre "Ciudades Perdidas"


"Hace unos cuantos años, una tarde de domingo, a principios de verano, tuve la sensación de caminar entre los monumentos en ruinas de una civilización abolida. Era una sensación futurista, porque esa civilización no era la de los antiguos mayas, o la de los babilonios y sus ciudades de adobe desmoronadas en el desierto. La civilización a la que pertenecían aquellos monumentos abandonados que yo visitaba en el centro de XXla ciudadXX era la mía: la de las calles con aceras anchas por las que camina mucha gente y los escaparates que miran los que pasan, la del transporte público, la de la vida mezclada y compacta, en la que se cruzan los placeres y las obligaciones, y en la que nadie puede ignorar la existencia de los otros ni dejar de confrontarse con el hecho asombroso y aleccionador de la variedad de los caracteres y las inclinaciones humanas.
(...)
Una ciudad entera, y con ella una idea de civilización, había sucumbido casi de la noche a la mañana a la hegemonía del coche y a la huida masiva de la clase media a las urbanizaciones periféricas, al auge de los centros comerciales gigantes y a la eliminación planificada del transporte público."


En este fragmento de la nota "Ciudades Perdidas" (ver link) publicada en el suplemento Babelia del diario español El País, podemos vernos reflejados cuando profundizamos en los elementos que se ponen en juego al pensar la ciudad y proponer alternativas proyectuales.

Las reflexiones que plantea el artículo -y nosotros entendemos en este momento no debemos dejar de lado- se corresponden con las preguntas con las cuales pensar e imaginar (o re imaginar) las dinámicas urbanas.


El transporte, la circulación vehicular o peatonal, incluso la aparición de vías complementarias (bicisendas, lineas exclusivas de transporte público, o exclusivas de uso vecinal, etc) empiezan a ser temas específicamente urbanos sobre los cuales se abre la posibilidad de plasmar aquellas ideas que se vienen trabajando de modo propio. 
Estamos hablando de cómo comenzar a dar forma a la intervención -en todos los casos en cuanto a lo existente o también a lo proyectado-: los usos, las variables espaciales o de paisaje, las apropiaciones simbólicas -expresadas en la subida anterior-; estos son argumentos proyectuales que nos proporcionan cierta cualidad ligante a las primeras aproximaciones desde lo inasible de ideas y conceptos hacia el proyecto, digamos sirven de argamasa. 
Por supuesto iran avanzando sin un ordenamiento preestablecido, ni fijo, ni lineal; sino que se retroalimentarán de conceptos a dibujos, maqueta a idea, y así, yendo y viniendo de uno a otro campo, afectándose y calibrándose mutuamente, entendiéndose entre sí, hallando consonancias, poéticas afines, lenguajes comunes con los cuales ir tomando forma, materia, especificidad desde un sentido que le dé sustento mutuo: la formas, paisajes y texturas al pensamiento y viceversa.

Es el momento de pensar en cómo los estacionamientos, las calles, avenidas, bulevares y la diagonal empiezan a ser apropiadas por cada proyecto, en la cual se reflejen las ideas en el ordenamiento circulatorio, por ejemplo
Pero también en las soluciones ambientales (asoleamiento y proyecciones de sombres, uso de suelos absorbentes, orientación respecto de vientos, distribución de árboles y vegetación, etc) entre las cuales la temática de la lluvia y la memoria de la inundación tendrán bastante por decir en el ejercicio de situar las ideas en trabajos de proyecto urbano de acá hasta la entrega.


Como inquietante conclusión dejamos una última frase del texto, para ponerse a tono con la conciencia y la magnitud de qué significa intervenir en la ciudad:

"Parece que una ciudad es un organismo formidable, pero resulta que puede desmoronarse con la misma facilidad con que la codicia humana mezclada a la tontería irresponsable puede arruinar un ecosistema que se mantuvo estable durante milenios."

Buen trabajo!

Thursday, June 05, 2014

Instancias


En el recorrido desandado hasta hoy, cada grupo tuvo la oportunidad de relevar, investigar y proponer: descubriendo y pensando tanto la ciudad de La Plata como el espacio particular sobre el cual estamos imaginando una intervención.

Todas estas instancias son herramientas con las cuales aproximarnos de un modo integral y progresivo al proyecto urbano.


Cada grupo presentó sus puntos de vista, sus intereses, sus pensares e ideas desde los ejercicios y esquicios planteados. 
En ellos descubrimos el paisaje, los usos, las historias que nos anteceden, en fin, nuestra visión sobre un lugar determinado.

Intencionadamente separamos estas instancias para lograr tomar contacto con cada una de ellas de modo particular, y por la cual permitirnos -en nuestras propias ideas- diversos campos desde donde abordar hallazgos, intuiciones, lecturas.

La propuesta del Taller les planteó la libertad de ir incorporando, vinculando estas instancias según las afinidades y relaciones establecidas en cada lectura, de tal forma que en estas vinculaciones logren articular -en el proyecto- un amplio abanico de registros, los cuales Uds., mediante sus trabajos, sean capaces de organizar comprendiendo  y componiendo jerarquías, climas, sensaciones y datos.

Es este el momento de comenzar a integrar estas capas con la vocación de mantener aquellas intenciones y lecturas que son fundamentales en este entendimiento del lugar que fueron profundizando, entendimiento particular y subjetivo (del grupo) con el cual desarrollar la propuesta urbana contemplando lo tangible: la Ciudad de La Plata para empezar, sus usos, los autos, las inundaciones, las costumbres, etc.; pero siempre manteniendo una COMPRENSIÓN PROPIA con la cual se ENTIENDE el universo fáctico desde la APROPIACIÓN SIMBÓLICA QUE PERMITE EL PENSAMIENTO PROYECTUAL la cual estamos ejercitando desde el primer día.

Apropiación simbólica con la cual dotamos de cualidades y valoraciones (en nuestro ejercicio esto se da mediante la producción del proyecto) a nuestras lecturas (sobre un lugar) como un modo de incorporar lo que experimentamos a nuestra realidad subjetiva, nuestro propia forma de entender la realidad que nos rodea para proponer alternativas situadas desde este entendimiento.

Sunday, May 25, 2014

Ciudad en la ciudad

Les acercamos el Masterplan del Campus de la Universidad de Ciencias Económicas de Viena, resultado de un complejo camino de decisiones, dos concursos abiertos, el Masterplan y los proyectos de los edificios, que por sus características y planteo conceptual, pueden más allá de las diferencias temáticas y contextuales, acercarnos a la problemática, herramientas y criterios de intervención urbana actual, entendido no como un modelo a copiar, sino como un ejemplo de aplicación en un entorno cultural y temático específico.

El planteo es espiritualmente abierto en el sentido urbano, arquitectónico y paisajístico. La construcción de un campus universitario, lleva consigo la inspiración y la promesa de una ciudad ideal, suerte de utopía urbana capaz de replantear los cambiantes desafíos de la institución educativa. Por lo tanto, toda decisión de proyecto urbano, arquitectónico e incluso de expresión arquitectónica, serán posibles formas de expresar este ideal o, incluso, de promoverlo. 
El proyecto urbano nos enfrenta a la inherente dificultad de mediar entre posibilidades contrapuestas, entre la unidad y la diversidad, entre la simplicidad y la complejidad, entre lo previsible y lo aleatorio, entre lo cerrado y lo abierto.


Un campus a la vez orquestal y de construcción simultánea es un desafío singular. El Masterplan daba la oportunidad a distintos arquitectos de participar en su construcción. Tal como ocurre en un proyecto urbano, éstos se encontraron con una posibilidad volumétrica relativamente abierta. Condicionada, pero no determinada por un cubaje preestablecido. De esta forma, daba la oportunidad a cada autor de sacar lo mejor de sí mismo y del sitio. Ese grado de libertad fue administrado por la necesaria asimilación que el Masterplan exigía a cada edificio, de modo que contribuyese positivamente a la delimitación de los espacios públicos principales, delineando una impronta que sería variable, pero previsible.


La forma final de los edificios, estaba planteada por los indicios de los lotes y las volumetrías genéricas esbozadas por el Masterplan. La unidad del conjunto depende entonces de la capacidad del Masterplan de conseguir la interdependencia de los edificios, integrándolos en un todo mayor, visual y funcional, canalizando flujos y movimientos en espacios urbanos cuya identidad y legibilidad no podía depender de los edificios mismos, sino de su interacción. De unas condiciones de relación donde la totalidad y las partes estuvieran, desde el inicio, integradas en alineaciones y perspectivas, aperturas y cierres visuales, recorridos y plazas, el flujo de desplazamientos y la dirección de marcha. En fin, por todas aquellas cuestiones que resultan de la coordinación orquestal de los llenos (edificios) y los vacíos (el espacio público).



El planteo para el Campus  se rebela contra la simplicidad y regularidad esquemática de la ciudad higiénica del Siglo XIX, para volver a mirar la complejidad de la Viena histórica, estableciendo un recorrido irregular para generar perspectivas siempre cambiantes, permitiendo que el espacio fluya, pero cerrando las vistas, invitando a una exploración, a un movimiento incentivado por la sorpresa y por la propia acción de desplazarse. Esa intensidad de acontecimientos y complejidad espacial abre los posibles recorridos siempre en más de una dirección, invitando a una actitud exploratoria que tiene reminiscencias situacionistas pero que, sobre todo, habla de un futuro abierto
Esta nueva complejidad no se confunde con la de la ciudad histórica, pero le reconoce una intensidad de acontecimientos que es el preludio de la intensidad de relaciones humanas que se espera para el campus. Se confía en lo prolífico de encuentros aleatorios, discusiones no planeadas y coincidencias circunstanciales. Es lo imprevisto de la vida urbana lo que, se espera, dará lugar a lo nuevo, lo que remite a la noción de la vida como una fuerza diferenciadora y creativa, sugiriendo que cuanto más intensas sean las relaciones humanas, tanto más fructífera será la vida urbana.

El campus se muestra como una pieza relativamente compacta pero porosa, permeable, que invita a ser atravesada por múltiples fisuras además de los puntos de entrada más visibles. La percepción de una interioridad se hace evidente en sus espacios públicos, que se recorren a través de un movimiento de arco que conecta en sus extremos con los principales puntos de llegada, que a su vez conducen a las estaciones del subterráneo. Tensionado por esa proximidad, el recorrido se curva suavemente y, al hacerlo, produce también unas vistas siempre cambiantes, enmarcadas por la arquitectura de cada uno de los edificios individuales.

Los distintos edificios del Campus se supeditan a una ordenación general, una torre, lo anuncia con su forma, se erige como llamador y actúa como rótula, llevando suavemente a girar hacia el recorrido interior. La torre pertenece simultáneamente a estos dos paisajes, estableciendo un vínculo visual entre el barrio y el Campus, dando identidad y presencia al ingreso. El recorrido es flanqueado por edificios alargados, que dan linealidad al espacio y nos ofrecen la perspectiva en escorzo de sus fachadas, dramatizando la sensación de movimiento y dando dinamismo cambiante a las perspectivas, rasgo de sensibilidad pictórica que recupera la tradición romántica de una refinada sensibilidad pintoresca. El punto culminante de este estimulante paisajismo urbano, y su interés por recuperar un "arte cívico" es, el voladizo de la Gran Biblioteca asoma a la vista anticipando su presencia. Así como la aguja de las catedrales medievales anticipaba su presencia sobresaliendo por sobre las estrechas calles, el gran voladizo de la Biblioteca hace las veces de una aguja horizontal que irrumpe en la perspectiva antes que pueda verse el edificio que lo sostiene. 
Es un efecto que señala la plaza de mayor tamaño e importancia, el baricentro del campus. Un rasgo de paisajismo urbano estratégicamente concebido el propio Masterplan, que lo especificaba con precisión en su plan de masas.


La intensidad de los espacios públicos es la clave de la unidad del Campus, y ello se consigue, separando el espacio urbano interior del espacio indeterminado y fluyente del parque. Pero también con la deliberada tensión que la proximidad de los edificios crea en el recorrido longitudinal, abriendo y cerrando alternativamente el canal del camino para dar lugar a un collar de pequeñas plazas encadenadas. Los edificios presentan un borde al espacio público a la vez que regulan la relación con el predio de la Feria, con el que originalmente debía haber completa permeabilidad. El carácter longitudinal que el Masterplan asignaba a estos edificios persigue el propósito de orientar el recorrido. La secuencia de eventos que ofrece el recorrido no está señalada solamente por los efectos visuales, también es acompañada por las actividades que ofrece, alternando el movimiento lineal con plazas que funcionan como remansos del recorrido. Cada una de estas pequeñas plazas tiene un rasgo característico que invita a una relación particular con el lugar, motivos que señalan estas particularidades, refrendadas en la minuciosa arquitectura del paisaje. Alternando espacios verdes y secos, espejos de agua y diversas formas del equipamiento al aire libre, cada plaza ofrece un clima diferente e invita a una variedad de situaciones. 


La relativa especialización de los espacios exteriores es también un recurso del Masterplan para activar las interacciones humanas, pues si bien cada una de estas plazas está en obvia relación de proximidad con los edificios que enfrentan como su natural expansión al aire libre, la particularidad de cada plaza ofrece un motivo para desplazarse, alentando un movimiento dentro del campus.
La idea no se expresó en un deseo de uniformidad, sino en un tipo de funcionamiento orquestal en el que cada particularidad conservara su individualidad, pero también se articulara coherentemente en el conjunto.
El espíritu que animó la propuesta fue el de una forma abierta, no terminada en sí misma, pues estaban interesados en ciertas condiciones de fertilidad tanto para el proyecto como para la obra o para la vida que el campus iría a albergar.
Esta actitud responde a un realismo que no idealiza lo construido, sino la aspiración a un campus integrado a la ciudad e integrador de actividades, una invitación a una relación abierta y permeable con la ciudad existente. Estableciendo relaciones visuales cambiantes, recorridos que ofrecen siempre una opción alternativa, ofreciendo la posibilidad de actividades libres, indeterminadas, múltiples, superpuestas. 

Thursday, May 15, 2014

Imaginar la Ciudad desarrollando reflexiones proyectuales

Intentamos promover nuevas visiones sobre La Plata, paradójicamente imaginándola desde cero. 
El Esquicio plantea desarrollar hipotéticos proyectos de la ciudad como si fuera posible reeditar su planificación inicial hoy, manteniendo su programa de capital provincial y en su mismo emplazamiento, pero contemplando el camino ya recorrido en el Taller: habiendo desentrañado el paisaje y caminado el territorio, repasando los ejes temáticos estudiados y las reflexiones que hayan producido estas semanas. 
Los trabajos a realizar podrán recuperar aspectos no incorporados en la ideación original, manteniendo criterios que uds entiendan válidos o introduciendo nuevas situaciones como fundamentos para el proyecto nuevo, a mostrarse en las siguientes alternativas de representación: en un sector representativo, en la totalidad o en un mix de estas dos posibilidades.

Este ejercicio busca, como umbral en paso a la articulación del proyecto urbano, retomar las miradas, sentidos y datos relevados e investigados para transformarlos, mediante el gesto técnico, en una instancia que tiende a ser disciplinar. 
Instancia que en esa tendencia será deliberadamente difusa: ni dibujo, ni maqueta, en parte escritura, planta, corte, ideograma y perspectiva. Una representación ambigua pero altamente intencionada en cada gesto, cada marca cuenta para contar y expresar las ideas y sensaciones buscadas.

La expresión enunciada por el gesto técnico será apropiada cuando el gesto sea entendido como parte de una intencionalidad -al menos intuitiva- de lo que se está representando: así entonces si hay color este adquiere determinadas cualidades compositvas; lo cual en caso de la monocromía enfatiza las sombras y sus contrastes; si se trabaja con plegados esto responde a un conjunto de valores que esta técnica adquiere, diferente a que si se trabajara con cortes o solapes; y asi en adelante para cada alternativa.
En este sentido la tarea, de modo breve pero intentando una reflexión profunda, los impulsa a aproximar las ideas y sensaciones a formas tangibles, pensando en la investigación, tamizando lo relevado e integrando los imaginarios que estas dos instancias activaron en el pensamiento proyectual de cada grupo.

Donde los contenidos a aproximar fueran aquellos registros fundamentales para cada uno de ustedes y que sean pasibles de volverse en sustentos (geométricos, conceptuales, sensitivos) de las propuestas.
Algunas de estas características pueden observarse a través de texturas, densidades, patrones o formas, dentro de una expresión abierta a cada búsqueda pero pautada en una materialidad (papel) y con un abanico de técnicas posibles afines al material a trabajarse, con las cuales materializar la expresión construyendo con papel, cortes, pliegues, caladuras y solapamientos una visión capaz de condensar la esencia de este hipotético re proyectar La Plata.

Con estas intenciones en mente observemos la producción realizada como un remanso para el intercambio de reflexiones y pensamientos que comienzan a condensarse en representaciones que tienden a lo disciplinar.

Esperamos podamos iniciar un fructífero diálogo como taller para compartir posturas, experiencia y opiniones preferentemente con pertinentes argumentaciones.

Wednesday, May 14, 2014

Esquicio: Jeremias Abram - Santiago Siccardi


Esquicio Facundo Álvarez - María Soledad Paravagna


Esquicio: Sebastian Billone - Nahuel Billordo


Esquicio: Micaela Castelo - Eliane Herrera Camargo


Esquicio: Agustina Vitale - Genoveva Ducantenzeiler


Esquicio: Julian Veca - Gastón Mancuso


Tuesday, May 13, 2014

Latinoamérica: edificando el futuro

Compartimos algunas reflexiones publicadas en El País, Cultura:

Los arquitectos Miguel Mesa (Colombia), Anita Berrizbeitia (Venezuela) y Solano Benítez (Paraguay) debaten en torno a la transformación de la profesión y su vocación social.


“La manera única de hacer las cosas, la fórmula, hay que desterrarla”, opina el arquitecto colombiano Miguel Mesa. En su país un 40% de la población es pobre: “Aunque nuestra economía mejore, lo que aumenta es la riqueza de los ricos y la pobreza de los pobres. Las ciudades son centros de desigualdades y eso es insostenible”. Para él, la arquitectura es una “ciencia básica que puede trabajar en muchos horizontes. Vivir un drama por no poder tener estudio propio es un problema infantil. El primer edificio que tiene que construir un arquitecto es su propia personalidad”.

 “Hay voces diferentes, una realidad con más en común entre las diversas culturas que con la hegemonía europea desde la que se ha educado durante años”, explica Benítez. Para Berrizbeitia, profesora de paisajismo en Harvard, el haber lidiado durante años con la escasez permite “que la arquitectura llegue a ámbitos donde antes no encontraba ningún interés”.

“La crisis permanente genera una mirada necesariamente sensata”, argumenta Mesa. Y explica que la renovación arquitectónica de algunas ciudades es consecuencia de un clima “en el que coinciden algunas administraciones más o menos correctas, menos politizadas y menos corruptas, aunque la corrupción está instalada allí de base. Ese querer hacer algo supone cambios urbanos”.

Biblioteca Parque España, Medellín (Arq. Giancarlo Mazzanti)

El paraguayo Solano Benítez, cuya obra austera está realizada con pocos medios y es, sin embargo, altamente ingeniosa y expresiva, opina: “El pensamiento hegemónico nos ha llevado a una situación peligrosa en la que casi todos han perdido”. Para él, lo inteligente es “proteger la diferencia, lo distinto”. Y explica: “Nosotros no nos podemos reconocer en ustedes. Sus condiciones históricas o sociales no son nuestro mundo”. Por eso no cree que haya recetas aplicables globalmente, pero sí una manera de mirar y afrontar los problemas. Y es taxativo: “Si actuamos con consideración podremos vivir, de lo contrario, desapareceremos”. Cree que, en general, los latinoamericanos viven con naturalidad las diferencias, “mientras Europa ha tratado de homogeneizar acercándose más a una reducción que a una síntesis”.

Encofrados Ampliación Teleton. Asunción, Paraguay. (Arq. Solano Benítez)

Berrizbeitia está de acuerdo en que Latinoamérica se ha medido, durante siglos, de acuerdo con un registro europeo. Pero opina que, desde hace unos años, celebra la heterogeneidad, ha ganado seguridad, y ya no necesita copiar: “Las referencias han dejado de ser europeas. Hemos dejado detrás un complejo de inferioridad”, asegura. ¿Cómo llevar la arquitectura hasta lo básico sin perder atributos culturales? “La mayor aportación cultural es tener en cuenta a las personas”, sentencia Mesa. ¿Qué tiene que tener un edificio para ser arquitectura? “Resonancia”, responde Anita Berrizbeitia. “Hay quien con lo de siempre es capaz de obtener algo nuevo. Eso es la resonancia”. 
Benítez habla de pasar de lo hiperenergético a lo hipoenergético. “Tenemos que enfrentarnos a la posibilidad de duplicarnos en treinta años y la única manera de afrontar la gran crisis energética es utilizar materia que requiera bajo consumo energético. Si transformamos la materia que nos rodea en beneficio de nuestra vida haremos un mundo habitable”.

Orqui
Orquideorama (Arqs: Plan B - Mesa, Bernal + JPRCR - Restrepo)


Medellín es un caso particular, porque las mejoras se han extendido en el tiempo. Pero hay otras ciudades: Curitiba, en Brasil, Bogotá o Caracas, donde la arquitectura está llegando a lo más necesario. “La arquitectura no salva esos lugares, pero lleva esperanza. Y la esperanza cambia la mentalidad de la gente”, opina Mesa. El Orquideorama realizado por su estudio es uno de los espacios públicos más valorados de Medellín. Explica que tratan de evitar “los iconos tontos y los símbolos vacuos”. Pero defiende que la arquitectura tiene responsabilidades diversas según las circunstancias y hay ocasiones en las que debe tener una forma potente. Habla de la Biblioteca España, de Giancarlo Mazzanti, en el barrio de Santo Domingo, un edificio de diseño imperfecto pero tremendamente icónico y, por eso, capaz de generar un cambio en el barrio. “La gran crisis del mundo es de imaginación, de incapacidad de tener visión transformadora”, tercia Benítez. “Lo que reclamamos en Sudamérica es demostrar que hay posibilidades que están fuera de lo que la disciplina entendía como ejercicio profesional. Que no las vieran no quiere decir que no existieran".
La arquitecta Anita Berrizbeitia se fue a Boston porque en Caracas se copiaba el modelo europeo. No había herramientas para pensar de otra manera. Por eso considera que parte del trabajo por hacer consiste en transmitir lo que es la arquitectura sudamericana: “Sintética pero no esencialista, como ha sido la europea”. En su opinión, estamos ante una disciplina abierta “y eso es lo que puede aportarle al mundo: apertura, ingenio y antidogmatismo”.